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Ley de Excepción

En el instante en el que una persona se dispone a emprender la Búsqueda con una disciplina férrea, discerniendo y trabajando sobre cada paso en la Senda, paulatinamente va penetrando en otro tipo de vida, la cual, a medida que se sumerge cada vez más en ella, se vuelve  más y más contraria a la vida que ofrece la Ley General. Por ello, podríamos decir que el buscador se convierte en un individuo non grato para la Ley General, ya que su forma de vivir se aleja paso a paso de la idiosincrasia humana común. La Tradición Ortodoxa Oriental llama a esto Ley de Excepción.


La Ley de Excepción puede definirse como el lugar que ha de ocupar el individuo que tiende a andar el Camino. Cuando el buscador cambia su actitud hacia la vida y hacia sí mismo, orientada hacia propósitos elevados, va despegándose de la Ley General. Esto es lo que significa estar en el mundo sin ser del mundo. Dejar atrás todos los condicionamientos egoicos de un mundo estructurado y con un procedimiento concreto nos aleja de él. Estamos aquí, en el mundo, viviendo con la gente, rodeados de todo tipo de estímulos que nos someten. Pero internamente podemos ser dueños de todo cuanto hacemos, sentimos y pensamos. Todo está interrelacionado; formamos parte de un todo, y es en el centro de la acción, nuestra vida cotidiana, donde estamos para crecer y hacer. El desarrollo interno se vive en el lugar en el que estamos. Aquel que de buenas a primeras se marcha a la montaña, en realidad huye. Como se dice en el taoísmo, aquellos que se van después regresan, porque es en nosotros en dónde está el potencial de desarrollo interno y las herramientas para llevarlo a cabo. Así entonces, entrar en el ámbito de la Ley de Excepción es un proceso interno y no externo, y eso es estar en el mundo sin ser del mundo.

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